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Nacido de una mazorca, en lo alto del cerro de La Ceiba.

martes, 18 de mayo de 2010

En Morazán

Un fin de semana de estos fui con el compañero Álvaro (hoy ya de camino a Bolívia y por tierra) a Morazán, una de las regiones más castigadas por la guerra civil salvadoreña (1980-1992). Concretamente nos dirigimos a Perquín, donde se encuentra el Museo de la Revolución gestionado únicamente por exguerrilleros. El pueblo es 7 veces más pequeño que Mancor de la Vall, por lo menos, pero bien bonito y con mucha vida. En el museo, además de ver fotografías escalofriantes (y no por sádicas), oír comentarios conmovedores e historias de guerrilla contadas por los propios excombatientes y poder tocar todo tipo de armas, desde minas caseras al mítico AK-47 pasando por morteros, antiaéreos, aviones derribados o un M-16 de los gringos. Además de todo eso, se encontraba allí la Radio Venceremos.

"Transmite, Radio Venceremos, voz oficial del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, emitiendo su señal guerrillera, desde El Salvador, centroamérica, territorio en combate contra la opresión y el imperialismo"

Con esta locución daba comienzo a diario la Radio Venceremos que fue la emisora del FMLN durante la guerra y supuso un elemento clave en el conflicto, por extraño que pueda parecer. Durante esos años, los que apoyaban al frente lo hacían con total secretismo, llevando y trayendo armas o explosivos a uno u otro lugar sin conocer de la estructura revolucionaria más que a su contacto y un par de santo y señas. Amigos de toda la vida colaboraban con la guerrilla sin decirse ni saber nada el uno del otro. Hasta que se iban al monte a agarrar el fusil. En esos tiempos, la radio fue un elemento desequilibrante para la guerrilla pues informaba de los golpes que iba dando en los diferentes puntos del país, haciendo crecer más y más los ánimos de revolución entre la población, aumentando más y más las filas guerrilleras en las montañas.
 
Presuntos guerrilleros (hoy llamados terroristas) 
retransmitiendo desde la clandestinidad.

Tal fue la relevancia de la emisora que se convirtió en objetivo militar. El coronel Domingo Monterrosa, ávido por conseguir un ascenso, se propuso capturar a toda costa la Radio Venceremos que, como el resto de la guerrilla, vagaba por las montañas emitiendo entre bosques y cuevas. El Frente supo de ello y decidió aprovecharse.

Un buen día llego a oídos del coronel que la Radio Venceremos había aparecido abandonada en un valle en los bosques de Morazán, habiéndola dejado la guerrilla seguramente durante una persecución. Monterrosa se dirigió de inmediato en helicóptero hacia el lugar y comprobó que así era; el aparato transmisor allí se encontraba, así que subieron tan preciado tesoro a la aeronave y emprendió el vuelo. Y voló, voló, hasta que voló por los aires helicóptero, tripulación, el sonriente coronel Monterrosa y la carga explosiva accionada a distancia que contenía la supuesta Radio Venceremos dejada allí por el Frente.Y no, no os quedéis con mal sabor de boca, ni con lástima, ni con pena. Pena dan otras cosas que hizo precisamente este tal Domingo Monterrosa.

Al día siguiente visitamos una comunidad cercana a Perquín donde aconteció la mayor masacre de civiles de todo el conflicto. Allí se puede contemplar un monumento a las 1.200 víctimas de la matanza con los nombre de los identificados, el patio de los inocentes, en memoria de los más de 200 niños que allí fueron asesinados y la tumba de la única superviviente de tal barbarie que murió hace ahora 4 años, Rufina Amaya.


Desde el 10 de Diciembre el batallón Atlacatl del ejército salvadoreño, a cargo del famoso Monterrosa, comenzó a reunir a la gente de las comunidades de alrededor en la de El Mozote con el pretexto de que esa era zona de guerrilleros y solo allí la población civil estaría a salvo. El día 11 interrogaron a todos y a la noche dieron el toque de queda con la advertencia de que dispararían contra cualquiera que vagara por la calle. El día 12 de Diciembre de 1981, si, no estamos hablando de la prehistoria, nuestro querido coronel Domingo Monterrosa, fiel a las técnicas del ejército de Tierra Arrasada, mandó ejecutar a todo el que allí se encontrara. Primero torturaron, mutilaron y fusilaron a los hombres, luego a las mujeres y por último a los niños, que ya habían visto todo, tirándolos por el aire hasta que caían sobre las bayonetas de los fusiles de asalto. ¿Qué cómo se los detalles? Por Rufina, que se salvó del tiro de gracia y pudo huir del lugar tras ver como mataban a su marido y 4 hijos. Durante 7 días vagó como alma en pena por las montañas escondiéndose de los militares hasta que se encontró con gente que la ayudará, pues durante los días siguientes a la masacre de El Mozote, las comunidades de los aledaños fueron también arrasadas. La quema de las poblaciones de los aledaños y los asesinatos de sus pobladores si están documentados gráficamente. A El Mozote nadie podía acercarse.

Desde ese día, Rufina Ayala, dedicó el resto de su vida a conseguir que este hecho se supiera difundiéndolo con todo detalle en todos los medios que quisieran escucharla y, hasta el día de su muerte, explicándolo en primera persona a todo el que quisiera acercarse al monumento de tan chiquito pueblo de las montañas del Norte de El Salvador. Que menos que hacerle un poco de eco.

lunes, 19 de abril de 2010

Un día más y otro.

Sin tiempo para parar a pensar. Si como dijo Einsten, por el hecho de estar en movimiento el tiempo va más despacio y uno envejece menos, yo me voy a quedar en mis 25 para siempre. Entre semana arriba a las 6.30, revuelto de huevos, tortillas de maíz, frijoles. Unos kilometrillos en la pick up hasta la comunidad de turno. Entrevista, risas, compartir, curiosear y aprender. Gallinas que corretean, sombreros de guajiro, palos de mango, cien caras y doscientos ojos. Luego a caminar, entre 5 y 20 kilómetros al día, unos días son más duros que otros. Por medio de selva o por un erial post-milpa, no hay término medio. Por ríos, quebradas, fuentes que brotan de la piedra, lodazales. Tremenda flora, comer de lo que se encuentra por la selva, frutos de cien colores, mil formas, dos mil sabores. Menuda fauna, culebras, iguanas, tarántula en mi rodilla, cascabeles, alacranes y zancudos, muchos zancudos, de todas las variedades. Siempre en la montaña, loma arriba, loma abajo y al llegar a casa un baño en la playa de La Perla. Pacífico ritmo de las olas, cuidado de no irse para dentro que no regresas. Tortilla de maíz, frijol, guineo frito. Tocarle al viento y a la hamaca, a escuchar al campo como me canta una nana, meciéndome, hasta que caigo rendido.

¿Y en fin de semana? Caminar, siempre caminar. Museos, un volcán con laguna hirviendo, verde, de azufre. Un lago en un antiguo cráter. Ruinas Olmecas, Mayas, búsqueda del Nagual, pupusas. Más risas, Flor de Caña, Pielsener, salsa, bachata y reaguetón. Ni tiempo para la goma. La Piedra Mango. Tacos y frijoles en tequila. “Jesús vive. Y va en este carro” reza la pegatina en el parabrisas del 4x4. Inaugurando el sistema de agua de Tilapa, emoción por escuchar una voz pasada en un cuerpo arrugado y tierno. Revolución, historia, libros, muchos libros y ni tiempo para leerlos. Siempre caminando. Frijoles y maíz. Siempre activo. Siempre tranquilo.

                        Vista del volcán Izalco.                           
   Laguna sulfurosa en el cráter del Santa Ana 
Cascada seca en Chichicastenango.
Lago Coatepeque, en un cráter bien antiguo.

domingo, 18 de abril de 2010

Soluciones a ¿Donde está el Niño Maíz?


Bueno chicas y chicos, estas son las respuestas al juego que os propuse en el anterior post (si no has visto “¿Dónde está El Niño Maíz?” deja de leer y pasa la siguiente entrada). Estas son las coordenadas de los tres lugares en los que ha sido avistado El Niño Maíz durante las vacaciones de Semana Santa. Se mueve rápido pero no es peligroso. Solo es un graciosillo, no hay que temer. ¡Ahí van!

Fotos 1, 2 y 3: Volcán Pacaya. Latitud 14°22'54.17"N Longitud 90°36'6.81"O
Fotos 4, 5 y 6: Tikal. Latitud 17°13'15.07"N Longitud 89°36'43.02"O
Fotos 7,8 y 9: Cayo Tobacco. Latitud 16°53'4.20"N Longitud 88° 6'25.66"O


sábado, 10 de abril de 2010

¿Dónde está El Niño Maíz?



En esta nueva entrega de las historias de El Niño Maíz os voy a proponer un juego. Un juego inspirado en esos libros de ilustraciones lleeeeenas llenitas de gente en las que uno tenía que buscar entre la multitud en medio de historietas graciosísimas en los espacios y tiempos más recónditos que uno pueda imaginar, a un personajillo de gorro de lana, calcetines y camiseta a rayas rojiblancas, pantalón azul, gafas de pasta y bastón marrón. Si, así es, inspirado en Wally. ¿Dónde está Wally?
Por cierto que donde se habrá metido porque hace tiempo que no sé nada de él, no se vosotros. Capaz que ande de juicios con el Atlético de Madrid y la familia Gil por los derechos de merchandising de la camiseta. Tal vez se perdió  confundido en una manifestación de UGT, CCOO y el PSOE. O quizás, ojalá, se nos haya perdido ya en un lugar donde nadie pueda encontrarle y esté agustito con su adorable perro Woof royendo  su hueso y de eterna luna de miel con Wenda, su novia como todo el mundo sabe ¡ya alejados de tanta gente que andaba siempre buscándolos! Tantos ojos detrás de cada paso que daba ¿te imaginas? ¡Buff! Que estrés.
Bueno, pero en este juego no nos preocuparemos de donde está Wally sino de  ”¿Dónde está El Niño Maíz?” Y el donde es un doble donde, pues habréis de hallarlo en la imagen (si, sé que será bien difícil pero confío en vuestra innata y basta capacidad de observación) y acto seguido descubrir en que punto de la tierra está tomada esa imagen. Me apuntáis las respuestas, quejas y sugerencias en los comentarios. Se aceptan respuestas en formato coordenadas cartesianas para frikis del GoogleEarth, de la misma manera colgaré las soluciones en unos días. Son nueve imágenes en tres lugares distintos de dos países diferentes y os aseguro que El Niño Maíz aparece en todas ellas. Palabra de El Niño Maíz.
¡A buscar!

viernes, 26 de marzo de 2010

Crónicas Pecerríles

Hace ya cosa de un mes empezaron a llegar los PCRs (como nos llaman a los participantes del Programa de Conocimiento de la Realidad) a la sede de ESF en El Salvador. Los primeros en llegar fueron un tal Álvaro, un geólogo riojano descendiente de moradores de la ilustrísima villa de Ventrosa de la Sierra, y Sebas, un agrónomo de Alfarràs más de campo que las amapolas. El Hombre Tranquilo. Más adelante dos ingenieros más, industrial e informático, David y Gerard, Zipi y Zape, procedentes de Barna capital. El último en llegar fue un aparejador mallorquín de la sede de Baleares, el quinto elemento, menudo elemento. El Niño Maíz.

Así como llegaban se les fue asignando a las diferentes contrapartes y tareas de ESF. Álvaro partió a trabajar con ADES el departamento de Cabañas (donde hay un gran conflicto con una empresa extractora de minerales, oro en este caso). El Hombre Tranquilo fue destinado a la capital de La Paz, Zacatecoluca, a colaborar con Madre Cría, la más reciente contraparte de ESF por estos lares. Los otros tres ingenieros sin fronteras y sinvergüenzas, están en Zaragoza, departamento de La Libertad, colaborando con ACUA.
Pese a lo variopinto de sus destinos la labor de todos es común: apoyar en el levantamiento de datos para El Plan Director, un estudio sobre el estado del agua y sus cuencas hidrográficas en cada zona. Bueno, El Niño Maíz, cuando funciona la batería de la estación total, también está con algún topográfico por ahí por Cuyanigua, lugar cercano a algún punto de caliente de la tierra, por no decir del infierno, seguro.
La planificación de cada contraparte para los levantamientos es diferente pero el día a día de todos es similar. Por la mañana prontito van hacia el campo, al caserío de turno, a entrevistarse con la comunidad, si es el levantamiento social, o a recorrer todos sus alrededores para localizar y describir sus fuentes, si es el técnico. En ocasiones, cuando el tiempo lo permite, se hacen los dos levantamientos, uno a la mañana y otro a la tarde. Esos días si duermen a gusto los PCRs.
Así, por regla general, a no ser que alguno de ellos vaya a visitar las sede de la contraparte donde trabaja alguno de los otros, es el viernes cuando se reencuentran en San Salvador y comentan la semana. Platican, siempre tranquilos, y hacen alguna salida a conocer el país, su historia, su gente, su gastronomía, su cerveza y naturaleza. En algunas de estas ocasiones, como andan un poco perdidos los zagales, papá y mamá, Quique y Cristina, responsables de diferentes áreas aquí en ESF, los sacan de paseo. Hace un par de semanas (un par mallorquín) los sacaron a dar una vuelta por el centro, con El Hombre Tranquilo en el maletero, pues éramos 7, sin decir ni mu, explicándoles capítulos de la historia del país en los lugares donde sucedieron.
Se empezó en el Parque Cuscatlán, donde un mural hace un recorrido por el siglo XX, pura represión, pura sangre. Desde la matanza de indios de principios de siglo (de los pocos que habían dejado los españoles) hasta los acuerdos de paz de 1992 que terminaron con la guerra civil de 12 años. Seguido, en un mural, se pueden leer los nombres y apellidos de cerca de 30.000 civiles cuya muerte o desaparición durante la guerra ha sido documentada. Se calcula que son solo la mitad del total. Es el Monumento a La Memoria y La Verdad, que solo ha sido posible cuando ha entrado en el gobierno el FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional).

Pero como toda la historia es mucha, como muchos han sido los exterminios masivos, os contaré hoy un pedacito del cuento de pocas o ninguna hada, desde una masacre a otra. De la del 32 a la del 80.
Desde 1876, ya siendo República de El Salvador, Rafael Zaldívar, jefe de estado, elimina las tierras comunales otorgándole la propiedad de la tierra a unos pocos terratenientes que pasaron a dominar el país con sus monocultivos de café, principal y casi única actividad económica durante mucho, mucho tiempo. Esto produjo un gran malestar en los sectores más pobres de la sociedad entre ellos los indígenas. En 1932, ya creado el Partido Comunista de El Salvador (PCS en 1930) se formó una revuelta indígena apoyada por este. Esta insurrección fue aplastada antes de que se produjera. Se asesinó a entre 20.000 y 30.000 personas, la gran mayoría indígenas, ahorcando a los principales líderes de la misma y fusilaron a Farabundo Martí, todo obra del militar Maximiliano Hernández Martínez, el que mandaba por entonces. Un fenómeno el Maxi.
Durante los siguientes años se fueron sucediendo gobiernos militares que reprimían cualquier protesta del pueblo por reclamar sus derechos fundamentales (comer, charlar, vivir como tus abuelos quechuas o pilpiles si te apetece…). Solo durante la década de los 50 se sucedieron un par de gobiernos liberales que duraron lo mismo que la bonanza económica del país producida por los altos precios del café. Luego, fraudes electorales, prohibición del PCS y más represión que se recrudeció aún más en los 70. En este chiquito país se perseguía también al monstruo comeniños del comunismo, como en el resto del mundo, en eso que se llama La Guerra Fría, siempre con el apoyo de los EEUU, omnipresente en asuntos de poder en Centroamérica, como en tantos otros lugares.
A finales de los 70, el entonces obispo de San Salvador, Monseñor Óscar Romero, se decantó por el bando del pueblo, de defender sus derechos básicos, siguiendo el evangelio de Jesús y no el de la Santa Iglesia de El Vaticano, dentro de lo que se llama la Teología de la Liberación, la que ha sido llamada como la corriente revolucionaria del cristianismo. Monseñor, “San Romero de América”, fue visto como un enemigo por el gobierno militar de turno por apoyar el mismo ideario que los grupos revolucionarios que se creaban en la época para derrocarlo. Estaba cantado que lo iban a pelar. Ya el mismo Monseñor lo sabía por aquel entonces. En sus homilías se podían escuchar frases que se han hecho míticas como “Si muero, resucitaré en el pueblo”.
Y murió.
Asesinado a sangre fría en el altar durante una misa en la capilla de La Divina Providencia en una operación militar dirigida por Roberto d’Aubuisson que justo después del magnicidio fundaría el partido ultraconservador ARENA, partido que ha gobernado el país los últimos 18 años. Vaya tela.
Y resucitó en el pueblo. Dándole fuerzas para unirse contra el opresor.
Oscar Anaulfo Romero fue asesinado el día 24 de Marzo de 1980. Ahora se cumple el 30 aniversario de su muerte. Este sábado, los PCRs y sus papis, fuimos a su vigilia en la plaza frente a la catedral de San Salvador donde está enterrado el padre. Un acto en el que obispos de varios puntos del mundo, sobre todo de América latina, se reúnen para hacer una misa en su honor, pero no una misa cualquiera. Durante la misa se leyeron cartas de diferentes defensores de la Teología de la Liberación reclamando lo mismo que reclaman los sectores más liberales de la sociedad mundial, igualdad de género, protección del medio ambiente, reparto de la riqueza… Y a esto le siguieron unos cuantos conciertos de músicos del folklore latinoamericano, rollo canción protesta, muy buenos. Espectacular lo auténtico del sonido del teclado mal tocado de Los Norteñitos. Sin palabras. En fin, hasta el amanecer con Monseñor Romero.

Solo como curiosidad. Justo cuando los curas de América latina se unieron alrededor de la Teología de la Liberación, como por casualidad, desde EEUU empezaron a llegar misiones de la iglesia evangélica a convertir a todo el mundo con sus misas musicales. Si es que os parece casualidad.
El asesinato de Romero junto con la masacre del Río Sumpul en la que murieron más de 600 civiles a manos de los ejércitos de Honduras y El Salvador que los rodeaban mientras huían cruzando el río, fueron la gota que colmó el vaso de la represión sangrienta sufrida durante tantos años por el pueblo salvadoreño. La gota que colmó la paciencia y dio fuerzas a todos los grupos revolucionarios del momento. Los cinco principales se unieron bajo el nombre del FMLN, en honor a ese comunista ahorcado a principios de siglo, la guerrilla que batalló por 12 años hasta conseguir la victoria del pueblo.
Durante el multitudinario funeral de Óscar Romero en una abarrotada plaza de la catedral donde acudieron líderes religiosos de toda América latina y líderes de las facciones revolucionarias del país, miembros de la guardia nacional apostados en las azoteas de los edificios que envuelven la plaza comenzaron a disparar contra el público presente en uno de los actos más crueles y despreciables que se conocen. Que se conocen y que se pueden ver en youtube.


El terror, los gritos, los disparos, se apoderaron de la plaza y de su gente formando montoneras de personas huyendo despavoridas, heridos, cadáveres.
En esa plaza terminó el recorrido. Esa plaza frente a la catedral que tanto dolor y miedo acogió, recibiendo odio y exterminio desde los antepechos de las fachadas de los edificios colindantes. Sobrecoge. Conmueve, de verdad. Si uno se queda calladito, ahí, aún en medio del bullicio diurno del mercado, se siente el miedo del pueblo. Se sienten los llantos todavía.
Romero vive, la lucha sigue.
Y ahorita me voy para Guatemala, ya os contaré.

domingo, 14 de marzo de 2010

Sansívar

Se cumplen dos semanas de la llegada y ya estoy inmerso en el país y en el trabajo.

El Salvador es un país tranquilo, con unos precios altísimos para el poder adquisitivo de la gente, con muchas armas, con una historia que hiela la sangre, con muchos referentes gringos. En San Salvador hay mogollón de comercios de comida rápida, los que tenemos allá y algunos más como “El Pollo Campero”, me encanta el nombre. Pero es que además, en los comedores normales y corrientes donde vamos a casi a diario la gente llana todo está montado a lo yanqui: bandejita y self service, chicas con cofia y delantal que te sirven la comida y un mobiliario y decoración muy macdonalescos. Esto aunque el restaurante se llame “El comedor de Lilly” y esté perdido de la mano de Dios. Por poner algún otro ejemplo, el país sufrió hace unos años la dolarización, por lo que ya no existen los Colonos la moneda propia, ni ninguna manera de regular los mercados internos. A San Salvador lo llaman Sansívar y a la moneda de 25 centavos, cora. Ambas expresiones vienen de la pronunciación en gringo de “Saint Savior” y “quarter” por cuarto de dólar. Flipa.

El trabajo es genial. La contraparte con la que estoy se llama ACUA y el curro trata de hacer un “plan director” del estado del abastecimiento de agua en una determinada área. Este año tocan los municipios de Teotepeque y Jicalapa y con ellos ya se tendrá la totalidad del departamento de La Libertad. Lo que hacemos es concertar una reunión con todas y cada una de las comunidades que están desperdigadas por la montaña y se les pregunta cantidad de cosas para poder hacerse una idea de la socioeconomía del lugar. Luego se visita el sistema de agua en caso de existir (bien poquitos casos) y además se visitan todas las fuentes, pozos o manantiales en las inmediaciones que pudieran servir para abastecer a la comunidad. Un pateo.

Escuchar a gente que tiene la experiencia vital que tiene esta gente es fascinante. Imagínate que para tener agua en casa (para beber, para lavarte a ti, a tus dientes, para cocinar), tienes que ir al manantial, a 15 minutos de camino de montaña, cargar el cántaro de 40 o 50 litros y volver cargado otros 15 minutos. Así una media de dos cantaros por persona con la que convivas hoy día. Imagina además que cuando llegas a la fuente, como es la única, hay medio pueblo esperando para llenar sus recipientes con ese chorro diminuto, así que te toca esperar. Siendo 5 en casa y ayudándote tu hermana pequeña, tardarías un mínimo de tres horas. Ahora te bañas, te vistes y te vas a clase, o al trabajo, a ver que tal te sienta. ¡Ah! Y si te toca ir al instituto igual tienes una hora y media de camino a pata. Tremenda fuerza. Yo en su lugar no tendría el graduado escolar y seguramente me hubiera muerto ya de sed o de alguna enfermedad por no bañarme lo suficiente. ¿Y tú? Y eso que sin tener en cuenta el tipo de alimentación, las condiciones familiares o el resto de la rutina diaria, que telita.

Las dos próximas semanas iré a vivir a una de esas comunidades para hacer un topográfico de la zona, ya os contaré.

A todo esto ya me han pasado algunas calamidades típicas de mi inconsciencia crónica combinada con la idiosincrasia del lugar. La primera semana me puse a jugar a fútbol con los chavales en el patio de su escuela. Descalzo para no romperme las chanclas. Si, muy listo. A mediodía el hormigón de la cancha estaba calentito, tanto así que me salieron una pequeñas ampollas en ambos pies. La semana siguiente, de dormir en un sitio precioso, amanecí con tres garrapatas en mi body. Estoy aprendiendo un montón de primeros auxilios y remedios tradicionales. ¡Ah! También me he pasado algunos días con un dolor de cabeza que casi no me dejaba ni caminar, fruto de la insolación imagino. Lo típico.

A parte de eso, no os penséis que todo son calamidades. Esto es genial. Además de que los fines de semana uno se va a bañar al Pacífico, a bailar ritmos latinos o reague a baretos de la capital o visitar templos mayas, pueblos coloniales o volcanes. Pero eso ya os lo contaré otro día.

sábado, 27 de febrero de 2010

¡Llegué!

Bueno gente, ya estoy en San Salvador. Y me ha costado lo mio.

En principio salía el miércoles a la mañana y llegaba el mismo día en la noche. Pero todo se fue complicando. Para empezar huelga de Luthansa combinada con huelga de contoladores en Francia, por lo que se me cambió el billete para el viernes a las 6.40 de la mañana. Noche en el suelo de El Prat, tres horitas para Frankfurt, once hasta Houston y... ¡Oh Dios mio, tenemos un problema! Vuelo cancelado y yo sin el número de los de ESF en San Salvador.

Rocambolescamente, el guarida de seguridad que guarda la embajada española cuando todo el mundo se ha ido en la capital de este chiquito país contacta con Guadalupe, una administrativa de ACUA (contraparte de ESF en El Salvador), ésta avisa a Ricardo y éste a Neus, que acababa de salir para el aeropuerto a recogerme. Todo esto después de como 10 llamadas e inmiscuirme en las oficinas de Continental Airlines para conseguir internete.

Así que, vuelo cancelado, con la pandilla de salvadoreños, ya colegas, que estaban en la misma situación, para un hotelazo a media horita del Aeropuerto en Houston, ciudad en medio de un desierto que está pasando el invierno más frio casi de su historia. Televisión por cable, cama doble y mullidita, ducha con multichorro, toallas blanquísimas por doquier, sala de estar, cafetera... ¡a todo tren! Gasté los 12 dólares del ticket en la hamburguesa más grande que jamás haya visto, texan style, of course, lo que significa con más fritangas de las que os podéis imaginar. Era de grande... como las del macdonals, pero la de las fotos, no las que te dan. Y ya esta mañana he llegado para acá.

¡Y ya estoy en San Salvador!

El ambiente es relajado, tanto que de aqui un rato me voy a la playa, claro, es fin de semana. Se comenta que en la capital la sede de ESF (que es donde me quedo estos dias) se convierte un poco en cárcel. Del lugar del trabajo a la sede y de ahí a la cama. Pero los findes son distendidos y siempre se hacen salidas. La semana que viene hay una que "la triple", subir y bajar tres volcanes (de alrededor de 3.000 - 4.000 metros) en dos dias y una noche, que se hace en la cima de uno de ellos.

Me han dicho que estaré un poco entre el grupo de "plan director" y el de "proyectos" ya os explicaré que se hace en cada uno. Así que un tiempo estaré quedandome en las comunidades, zonas de montaña de puro café, e imagino que otros por aqui por la capital.

Os sigo contando,

El niño Maíz