Datos personales
martes, 18 de mayo de 2010
En Morazán
lunes, 19 de abril de 2010
Un día más y otro.
domingo, 18 de abril de 2010
Soluciones a ¿Donde está el Niño Maíz?
Bueno chicas y chicos, estas son las respuestas al juego que os propuse en el anterior post (si no has visto “¿Dónde está El Niño Maíz?” deja de leer y pasa la siguiente entrada). Estas son las coordenadas de los tres lugares en los que ha sido avistado El Niño Maíz durante las vacaciones de Semana Santa. Se mueve rápido pero no es peligroso. Solo es un graciosillo, no hay que temer. ¡Ahí van!
sábado, 10 de abril de 2010
¿Dónde está El Niño Maíz?
viernes, 26 de marzo de 2010
Crónicas Pecerríles
El terror, los gritos, los disparos, se apoderaron de la plaza y de su gente formando montoneras de personas huyendo despavoridas, heridos, cadáveres.
domingo, 14 de marzo de 2010
Sansívar
Se cumplen dos semanas de la llegada y ya estoy inmerso en el país y en el trabajo.
El Salvador es un país tranquilo, con unos precios altísimos para el poder adquisitivo de la gente, con muchas armas, con una historia que hiela la sangre, con muchos referentes gringos. En San Salvador hay mogollón de comercios de comida rápida, los que tenemos allá y algunos más como “El Pollo Campero”, me encanta el nombre. Pero es que además, en los comedores normales y corrientes donde vamos a casi a diario la gente llana todo está montado a lo yanqui: bandejita y self service, chicas con cofia y delantal que te sirven la comida y un mobiliario y decoración muy macdonalescos. Esto aunque el restaurante se llame “El comedor de Lilly” y esté perdido de la mano de Dios. Por poner algún otro ejemplo, el país sufrió hace unos años la dolarización, por lo que ya no existen los Colonos la moneda propia, ni ninguna manera de regular los mercados internos. A San Salvador lo llaman Sansívar y a la moneda de 25 centavos, cora. Ambas expresiones vienen de la pronunciación en gringo de “Saint Savior” y “quarter” por cuarto de dólar. Flipa.
El trabajo es genial. La contraparte con la que estoy se llama ACUA y el curro trata de hacer un “plan director” del estado del abastecimiento de agua en una determinada área. Este año tocan los municipios de Teotepeque y Jicalapa y con ellos ya se tendrá la totalidad del departamento de La Libertad. Lo que hacemos es concertar una reunión con todas y cada una de las comunidades que están desperdigadas por la montaña y se les pregunta cantidad de cosas para poder hacerse una idea de la socioeconomía del lugar. Luego se visita el sistema de agua en caso de existir (bien poquitos casos) y además se visitan todas las fuentes, pozos o manantiales en las inmediaciones que pudieran servir para abastecer a la comunidad. Un pateo.
Escuchar a gente que tiene la experiencia vital que tiene esta gente es fascinante. Imagínate que para tener agua en casa (para beber, para lavarte a ti, a tus dientes, para cocinar), tienes que ir al manantial, a 15 minutos de camino de montaña, cargar el cántaro de 40 o 50 litros y volver cargado otros 15 minutos. Así una media de dos cantaros por persona con la que convivas hoy día. Imagina además que cuando llegas a la fuente, como es la única, hay medio pueblo esperando para llenar sus recipientes con ese chorro diminuto, así que te toca esperar. Siendo 5 en casa y ayudándote tu hermana pequeña, tardarías un mínimo de tres horas. Ahora te bañas, te vistes y te vas a clase, o al trabajo, a ver que tal te sienta. ¡Ah! Y si te toca ir al instituto igual tienes una hora y media de camino a pata. Tremenda fuerza. Yo en su lugar no tendría el graduado escolar y seguramente me hubiera muerto ya de sed o de alguna enfermedad por no bañarme lo suficiente. ¿Y tú? Y eso que sin tener en cuenta el tipo de alimentación, las condiciones familiares o el resto de la rutina diaria, que telita.
Las dos próximas semanas iré a vivir a una de esas comunidades para hacer un topográfico de la zona, ya os contaré.
A todo esto ya me han pasado algunas calamidades típicas de mi inconsciencia crónica combinada con la idiosincrasia del lugar. La primera semana me puse a jugar a fútbol con los chavales en el patio de su escuela. Descalzo para no romperme las chanclas. Si, muy listo. A mediodía el hormigón de la cancha estaba calentito, tanto así que me salieron una pequeñas ampollas en ambos pies. La semana siguiente, de dormir en un sitio precioso, amanecí con tres garrapatas en mi body. Estoy aprendiendo un montón de primeros auxilios y remedios tradicionales. ¡Ah! También me he pasado algunos días con un dolor de cabeza que casi no me dejaba ni caminar, fruto de la insolación imagino. Lo típico.
A parte de eso, no os penséis que todo son calamidades. Esto es genial. Además de que los fines de semana uno se va a bañar al Pacífico, a bailar ritmos latinos o reague a baretos de la capital o visitar templos mayas, pueblos coloniales o volcanes. Pero eso ya os lo contaré otro día.
sábado, 27 de febrero de 2010
¡Llegué!
En principio salía el miércoles a la mañana y llegaba el mismo día en la noche. Pero todo se fue complicando. Para empezar huelga de Luthansa combinada con huelga de contoladores en Francia, por lo que se me cambió el billete para el viernes a las 6.40 de la mañana. Noche en el suelo de El Prat, tres horitas para Frankfurt, once hasta Houston y... ¡Oh Dios mio, tenemos un problema! Vuelo cancelado y yo sin el número de los de ESF en San Salvador.
Rocambolescamente, el guarida de seguridad que guarda la embajada española cuando todo el mundo se ha ido en la capital de este chiquito país contacta con Guadalupe, una administrativa de ACUA (contraparte de ESF en El Salvador), ésta avisa a Ricardo y éste a Neus, que acababa de salir para el aeropuerto a recogerme. Todo esto después de como 10 llamadas e inmiscuirme en las oficinas de Continental Airlines para conseguir internete.
Así que, vuelo cancelado, con la pandilla de salvadoreños, ya colegas, que estaban en la misma situación, para un hotelazo a media horita del Aeropuerto en Houston, ciudad en medio de un desierto que está pasando el invierno más frio casi de su historia. Televisión por cable, cama doble y mullidita, ducha con multichorro, toallas blanquísimas por doquier, sala de estar, cafetera... ¡a todo tren! Gasté los 12 dólares del ticket en la hamburguesa más grande que jamás haya visto, texan style, of course, lo que significa con más fritangas de las que os podéis imaginar. Era de grande... como las del macdonals, pero la de las fotos, no las que te dan. Y ya esta mañana he llegado para acá.
¡Y ya estoy en San Salvador!
El ambiente es relajado, tanto que de aqui un rato me voy a la playa, claro, es fin de semana. Se comenta que en la capital la sede de ESF (que es donde me quedo estos dias) se convierte un poco en cárcel. Del lugar del trabajo a la sede y de ahí a la cama. Pero los findes son distendidos y siempre se hacen salidas. La semana que viene hay una que "la triple", subir y bajar tres volcanes (de alrededor de 3.000 - 4.000 metros) en dos dias y una noche, que se hace en la cima de uno de ellos.
Me han dicho que estaré un poco entre el grupo de "plan director" y el de "proyectos" ya os explicaré que se hace en cada uno. Así que un tiempo estaré quedandome en las comunidades, zonas de montaña de puro café, e imagino que otros por aqui por la capital.
Os sigo contando,
El niño Maíz
